jueves, 18 de febrero de 2010

¿Querés saber por qué te muerdo?


¿Querés saber por qué te muerdo?

Muchas veces los propietarios intentan de mil maneras entender o explicar por qué su perro muerde y en esa explicación, mezclan sus sentimientos, sus razonamientos humanos y el perro pasa a ser una “especie” de ser maligno, desagradecido por todo lo que se le dio hasta el momento. Por eso en este prólogo de “¿querés saber por qué te muerdo?” intento de alguna manera llevar la justicia hacia el lado de nuestra mascota. Cómo? Simple, tratando de entender que se rompió el cristal y de repente nos encontramos con que nuestro supuesto hijo, era ni más ni menos, que un perro.
¿Sabés por qué te muerdo? Porque no me entendés. Porque insistís en creer que yo te entiendo cuando sos vos el que no entendés. No estoy ni me volví loco. No me convertí en un perro “malo” como vos decís. No tiene nada que ver lo que me das y lo que sentís con el hecho de que te haya mordido. Trataré de explicarte, ojalá lo entiendas. No puedo permitir que hagas lo que vos quieras, cuando supuestamente por decisión de todos yo comencé a liderar esta jauría. Imaginate que podría pasarnos si todos tomaramos las decisiones a la vez. Sería un caos, todos estaríamos en peligro. Por eso quiero que a todos les quede muy claro: yo soy quien dispone quien entra o quien sale. No es posible que vengas y me grites, que me digas donde puedo o no puedo dormir. Tenemos que ser ordenados, de eso se trata.
Cómo que cuando dijeron que yo mandara? Ves que no me entendés. Casi todos los días me lo demuestran, como me lo han demostrado desde que era un cachorro. Siempre fui preparado por todos ustedes para ser el líder! O acaso no fue así? No caben dudas, no me entienden. Si yo alguna vez grite y pedí que me abran la puerta y ustedes me abrieron, cómo no entender que me están obedeciendo? Si yo pido comida en la mesa y ustedes me la dan, cómo no darse cuenta de que todo se me complace? Desde chico sentí que era un igual a ustedes, siempre me lo hicieron saber. Cómo que no lo sabes? En la jauría solo un lider come con un lider. Solo un lider duerme con un lider. Dormí con ustedes, comí con ustedes y hasta en nuestros juegos rituales, siempre fui yo quien quedó arriba, y vos, solo te reias! Entonces no entiendo. Por qué se ponen así ahora? Qué es lo que hice mal?
Los chicos lo admiten, ustedes lo admiten. Por qué entonces aquella vez que Tomás, el más pequeño, quiso sacarme la comida ustedes lo retaron? Si hasta le gruñí y me dieron la razón, “no lo molestes cuando está comiendo” dijo Agustín, el anterior lider. O aquella vez que Mona quiso bajarme del sillón y al resistirme solo atinó a decir “está bien, hace lo que quieras, quedate”. Por eso hoy no nos entendemos. Ustedes no quieren que yo mande, pero tampoco mandan. No quieren que lidere, pero me lo piden a diario.
Agustín, ponete en mi lugar. Vos, el lider anterior, viene me desafía y todos pretenden que yo mire para un costado. No puedo, es mi deber, es por el bien de todos que debo poner orden. Seguis sin entender? Mirá, si yo creo que no tengo que salir, por más collar que quieras ponerme no voy a salir. Menos aún por la fuerza, menos aún si intentas como hoy alzarme como a un dominado o cual si fuera un cachorro. Te mordí y lo volvería a hacer, insisto, ponete en mi lugar, cómo quedo yo parado ante el resto de la jauría? Es más, cómo queda mi situación jerárquica con respecto a vos, si sos vos el que me alza y me somete? No me malinterpretes, te mordí como una simple advertencia, un reto, vos sabes bien que si yo quisiera podría haberte lastimado. Pero no es mi intención y jamás la será, siempre y cuando entiendan que lo único que pido es fidelidad y respeto hacia quien los conduce.
No te equivoques. No estoy ni esquivo ni arrepentido. Estoy digamos que molesto y desorientado, por eso me ves distante, por eso cambié mi mirada. Te escuché decir que nuestra relación se había quebrado, que yo ya no era el mismo. Que no confiabas en mi. No te entiendo, no los entiendo. Insisten en pensar de otra manera. Insisten en creer que soy un ser humano, que pienso, que vivo y siento de la misma manera. Solo soy un perro, solo soy lo que la naturaleza quiso que sea, con mis virtudes y mis defectos. Ves que ya no seguís creyendo que solo me falta hablar? Quizás alguna vez ustedes comprendan que son la especie pensante, la que debe entender, que mi mayor felicidad, pasa por ser simplemente un perro.
Autor: M.V.Carlos Bodanza
Comportamiento animal
Bahía Blamca- Buenos Aires - Argentina
bahiablanca@comportamientoanimal.com

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